24 de agosto de 2010

La contaminación ambiental y su impacto en la niñez y la adolescencia: el caso de los derrames de hidrocarburos


Según estimaciones del gobierno de los Estados Unidos el hundimiento de la plataforma petrolera Deepwater Horizon causó el vertido de 4,9 millones de barriles de crudo en el golfo de México.

El vertido de British Petroleum (BP) concesionaria de la plataforma Deepwater Horizon afectó 944 kilómetros del litoral estadounidense, principalmente los Estados de Luisiana (540 km.), Misisipi (180 km.), Florida (114 km.) y Alabama (110 km.).

La enorme cantidad de petróleo vertido en las aguas del golfo constituye una catástrofe ecológica que ya afecta la fauna marina y especies vegetales. Las fotografías de pelícanos y peces muertos envueltos en un manto de petróleo, desgarradoras por su dramatismo, son apenas la parte más evidente del daño causado a los ecosistemas marinos y costeros.

Los compuestos del crudo afectan la salud humana (cancerígenos y teratógenos), estudios realizados con poblaciones que han estado expuestas a derrames de petróleo señalan que presentan una mayor prevalencia de enfermedades en las vías respiratorias, así como otras afectaciones en la salud.

Aunque la marea negra–petróleo que flota en la superficie- ha sido contralada, protegiendo de esta forma los humedales, islotes y costas, estudios científicos concluyen que gran parte del vertido se encuentran en el fondo del lecho marino como resultado de la aplicación de más 7 millones de litros de una sustancia disolvente que, según un informe científico, “rompe el crudo en pequeñas partículas, que no flotan. Se hunden en el lecho marino”.

Es decir, el petróleo no ha desaparecido completamente, simplemente no es visible, y tardará mucho tiempo aún en degradarse del todo. El daño a los ecosistemas marinos es aún difícil de estimar, aunque su impacto se sabe de antemano tardará mucho tiempo en recuperarse.

British Petroleum pagará la factura del vertido en el golfo pero el asunto no se acaba en la estimación de los costos y su cancelación. El impacto ambiental, social y económico en las regiones afectadas escapa al cálculo económico.

Aceptar el cierre de este capítulo en una transacción económica sería aceptar que “el que puede pagar, puede contaminar”, y ese precedente debe evitarse.

Los desastres ecológicos causados por el actuar humano, como el derrame en el golfo, pueden ser  prevenidos tomando medidas de seguridad estrictas.

La cobertura mediática a las acciones emprendidas por BP para cerrar la fuga,  ha sido amplia y ha tenido profundas repercusiones políticas en la Casa Blanca. Menos atención ha recibido el impacto del derrame en las comunidades y las relaciones entre las crisis sociales y las ambientales y viceversa.

Siempre las personas que enfrentan condiciones de vulnerabilidad son las que más sufren los efectos de las crisis ambientales y sociales. En el golfo de México quienes más han sufrido son las familias que viven de la pesca artesanal en las regiones afectadas. Los niños, niñas y adolescentes, entre los vulnerables, son los más afectados. Cuando falta el empleo en las familias –como el caso de las familias dedicadas a la pesca en el litoral del golfo-, los niños, niñas y adolescentes tienen menos alimentación, salud y educación.

Los hechos sucedidos en el golfo nos dejan muchas experiencias para nuestros países. Los Estados deben fortalecer el marco jurídico que regulan los aspectos de seguridad industrial y las compensaciones por daños ecológicos y fortalecer su capacidad institucional para vigilar el cumplimiento de lo escrito.

Nicaragua no cuenta con instalaciones petroleras. Hasta muy recientemente el Estado ha concedido licencias para exploración petrolera en las aguas nacionales del océano Pacífico y el mar Caribe.

Nuestro país importa los hidrocarburos. En el año 2009, según la Dirección General de Hidrocarburos, Nicaragua importó más de diez millones de barriles de petróleo (10.479,3), de los cuales el 53,45% corresponde a crudo y 46,55% a derivados del petróleo, principalmente fuel oil, diesel y gasolina súper.

El proceso de refinamiento, almacenamiento y transporte del crudo y sus derivados no se encuentra exento de riesgos ambientales. Aunque la normativa nacional establece un conjunto de regulaciones orientadas a prevenir derrames de combustibles y otros accidentes propios de la industria de hidrocarburos.

Pese a las regulaciones ambientales el INE ha contabilizado 65 derrames de combustibles en todo el territorio nacional. La mayoría de los “accidentes” ocurren en las estaciones de servicio de combustibles, que por deficiencias en las medidas de seguridad industrial en los tanques de almacenamiento derraman grandes cantidades de gasolina o diesel sobre el manto acuífero.

Los daños a la salud van desde intoxicaciones por inhalación de gases hasta contaminación de las fuentes de agua de las que se proveen las comunidades. Contrario a la experiencia del derrame de BP en el golfo, en Nicaragua las compensaciones por los daños ambientales han sido mínimas y las indemnizaciones a los pobladores afectados inexistentes.

Los mecanismos de prevención y las sanciones para las empresas encargadas de distribuir, almacenar y comercializar deben ser  hidrocarburos que se vean involucradas en derrames de combustibles u otras formas de contaminación ambiental deben fortalecerse. Mientras las empresas consideren rentable contaminar y pagar, no tomarán todas las medidas preventivas.

El Centro ambientalista Alexander Von Humboldt, refiriéndose a los derrames de combustibles ha señalado que prevalece la impunidad, aunque las autoridades ambientales emiten resoluciones estas no son acatadas por las empresas responsables. Ciertamente ha faltado beligerancia de parte de las autoridades gubernamentales para hacerlas cumplir.

Poco se ha estudiado el impacto que han tenido los derrames de combustibles en la vida de las comunidades. Aún no tenemos respuesta sobre el nivel de contaminación en las fuentes de agua y las afectaciones en la salud.

¿Cómo afectan estos derrames la vida de los niños y las niñas? El país aún no cuenta con estudios sobre este ámbito, pero podemos atisbar algunas hipótesis:

Contaminación de las fuentes de agua:

En agosto de 2004, la Petronic de Bilwi derramó más de 100 barriles de combustible, afectando más de 800 metros de costa. Según LA PRENSA fueron afectados aproximadamente 50 pozos en un área de contaminación de unos 500 metros de radio, desde el lugar inicial del derrame.

Los derrames en muchas otras partes del país, presentan la misma dinámica: contaminación de las fuentes de agua. El combustible baja al manto acuífero y lo contamina. Más dramática es la situación cuando las personas que viven en el área afectada por la contaminación no tienen acceso al agua potable.

Se estima que a nivel nacional el 36.9% de los niños y niñas no tienen acceso al agua potable y que en las zonas rurales el porcentaje asciende al 70%, de manera que esta población es más vulnerable aún a la contaminación por derrames de combustibles.

Derecho a un ambiente saludable

Los niños y las niñas tienen derecho a vivir en un ambiente saludable. La contaminación generada por los derrames de combustibles altera los ecosistemas exponiendo la sobrevivencia de muchas variedades animales y vegetales.

La contaminación presente les priva a las futuras generaciones de niños y niñas a vivir en un ambiente saludable y conocer la flora y fauna nativa.

Derecho a la salud

Las afectaciones a la salud de los niños y las niñas generadas a partir de la contaminación por derrames de hidrocarburos no han sido estudiadas a profundidad en el país. Estudios realizados en otras latitudes indican dos tipos de afectaciones, unas provocadas en el momento en que ocurre la contaminación (intoxicación por vapores, agua contaminada) y otros de más largo plazo generados a partir de la exposición prolongada a los agentes contaminantes.

Es ciertamente urgente analizar desde la perspectiva de los derechos de la niñez y la adolescencia el impacto de la contaminación ambiental. ¿Cómo afecta la vida de los niños y las niñas?, ¿Qué podemos hacer para prevenir todas las formas de desastres ecológicos causados por el actuar humano?, ¿cómo abordar la temática desde las políticas públicas?

Son preguntas para abrir una discusión que no podemos evadir.

GR